Este fue el último
lunes y el inicio de la última semana de este increíble curso. Fue emocionante
trabajar con nuestros proyectos, los cuales vamos a emprender cuando regresemos
a nuestras respectivas entidades. Precisamente hoy, sentí una gran emoción
respecto a mi proyecto comunitario que busca crear agentes de paz. Y así mismo,
me parecen sumamente interesantes los proyectos de mis compañeros, los cuales
tratan distintos problemas sociales como son la discriminación, la violencia e
inseguridad, la mala calidad educativa, la contaminación del medio ambiente, la
creciente falta de apreciación de las tradiciones y costumbres mexicanas, entre
muchos otros.
Al ser la última
semana, tanto yo y me atrevo a decir, que todos tenemos sentimientos
encontrados pues estamos muy emocionados respecto a los proyectos que nos
encontramos planeando y al mismo tiempo, nos ha entrado la nostalgia porque
sabemos que en pocos días nos separaremos y esta padrísima experiencia llegará
a su fin. Sin embargo, tenemos toda la intención de seguir en contacto y
apoyarnos los unos a los otros en los diversos proyectos sociales, para que
cada uno de ellos pueda ser un verdadero éxito. Nos hemos convertido en buenos
amigos y estoy muy contenta de haber conocido a chavos visionarios con tantas
ideas y ganas de realizar un cambio en pro de nuestro país.
La actividad vespertina
de hoy, organizada por José Luis un exalumno de UWC Singapur , me ha llevado a
realizar una reflexión importante respecto a la dificultad que en ocasiones
tengo para explicar las cosas a detalle y la importancia de crear un discurso convincente
a la hora de presentar nuestros proyectos para que resulten realmente interesantes.
Al regresar al rancho,
tuvimos citas de consulta con Pato y José Luis para aclarar algunas dudas y para
que nos orientaran en base a su experiencia y conocimientos en la materia. La
verdad es que me fueron de gran ayuda sus consejos y críticas constructivas.
Por último, me fui a
dormir pensando en mi proyecto y en los detalles que le tengo que modificar
para lograr mi objetivo de forjar jóvenes y niños, que a través del arte y la
cultura se concienticen de la situación actual en México y que quieran actuar
para realizar un cambio. Y pues lo que nos queda ahora, es seguir esforzándonos
al máximo en la planeación de nuestros proyectos y pensar que hasta al
consolidarlos, incluso podríamos convertirlos en organizaciones no
gubernamentales. Pienso disfrutar los últimos días que nos quedan en este curso
y seguir soñando, pero sobre todo actuando por un México mejor.
Claudia Angélica
Cruz Maldonado (Monterrey)
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