Tuesday, July 17, 2012

DÍA 7 (15 de julio)


Domingo por la mañana, nadie se levantaba. Fue nuestro primer día libre. Las alarmas no sonaron, la mayoría no se bañó y tomó  el desayuno en pijama con los cabellos alborotados. Después de comer chilaquiles comenzó el trabajo. Nos reunimos con nuestro equipo de servicio comunitario y empezamos a planear nuestra semana, según las actividades que debían realizarse. Ningún facilitador estuvo presente para supervisarnos, fue completamente trabajo en equipo, todos colaboramos sin sobresaltos, escuchándonos e imaginando ideas para crear actividades en las que los participantes pudieran conectarse con los objetivos de cada uno de los talleres. Algunos equipos terminaron más temprano que otros, pero finalmente estas reuniones dieron fin alrededor de las dos de la tarde. Tuvimos tiempo libre para arreglarnos, los que no se habían bañado, se bañaron y todos, vanidosos o no, nos pusimos coquetones y contentos para salir por primera vez de paseo a San Miguel de Allende. Volvimos a comer, y ya preparados, salimos del rancho para tomar el camión. Dentro de éste, cantamos canciones populares, reímos. 

Cuando llegamos a la plaza principal de San Miguel o San Mikey, como lo llaman algunos, esperamos a los faclitadores. Mientras nos tomamos fotos, con poses de turistas. Cuando llegaron los facilitadores, nos dividimos en grupos según nuestras preferencias para visitar los lugares de interés. Y empezamos nuestro recorrido. Visitamos y fuimos clientes de una heladería muy buena, luego, nos dirigimos al mercado de artesanías muy emocionados siempre. Nuestro estómago volvió a reclamar y decidimos comprar churros, refrescos y demás.

Llovía, salía el sol. Gritamos, corrimos y de repente, llego la hora de volver al camión. El tiempo pasó volando, como esta semana, nos dimos cuenta, sólo nos quedaban tres para seguir disfrutando. En el camión cantamos de nuevo, o quizá solo gritamos creyendo cantar. Llegamos al rancho, dijimos al chofer: ¡Gracias! Y nos bajamos para tomar la cena… tostadas con ensalada rusa.

Ahora estoy escribiendo esto, viendo  a través del  ventanal como mis amigos se divierten dentro de la alberca, escuchando música, platicando, siempre alegres. Es nuestro primer día libre, nos relajamos, porque mañana empieza nuestro verdadero trabajo, Enseñar lo que aprendimos, compartir, explorar y poner en practica los principios de la agencias de paz, mostrar en lo que creemos, prestando siempre atención a las personas que nos rodean para unirnos más. Estamos felices de estar aquí, pero no por eso, dejamos nuestra conciencia a un lado, en realidad, la integramos y enriquecemos. 

Nitzhui Daniela Morales Pineda (Distrito Federal)

DÍA 6 (14 de julio)


Hoy despertamos temprano como de costumbre, pero no estaba lloviendo, algo raro durante estos días, ya que ha estado muy nublado; después de bañarnos, fuimos a desayunar Corn Flakes con leche, plátano y si queríamos, también le podíamos poner azúcar, igual había leche con café, café y jugo de naranja, al igual que pan dulce, la verdad me gustó mucho el desayuno, sencillo, pero rico.

A las 9, nos subimos al camión, estuvimos platicando durante el camino y al llegar a la escuela nos metieron a un salón porque ya había comenzado a llover, pero ese no fue motivo para romper la rutina, nos estiramos, bailamos e hicimos un poco más de ejercicio para brazos y piernas. Luego nos dividimos por familias y jugamos “ninjas”, los dos últimos participantes que quedaban de cada una, pasarían a “la final” y jugarían entre ellos, mientras los demás les echábamos porras y apoyábamos a nuestros representantes. Mi familia quedó en segundo lugar, lo cual fue muy satisfactorio y nos divertimos demasiado durante la actividad.
Posteriormente cada quien tenía que ir a su grupo para el último día del taller de agentes de paz, en el cual nuestros facilitadores nos pidieron escribir cómo sería México en los próximos 20 años, viéndolo desde el lado negativo y luego del positivo, lo que me hizo darme cuenta de que ambas situaciones están dentro de nuestra realidad, pueden pasar, todo depende de nosotros, tanto de lo que hagamos, como de lo que no.

Más tarde, escribimos en una cartulina los compromisos que cumpliremos cuando termine el curso y regresemos a nuestras casas, para después compartirlos con nuestros demás compañeros y entre todos obtener una lista con aquellas acciones que intentaremos realizar y con ello, hacer un cambio en nuestra sociedad y en nosotros mismos. Enseguida, fuimos a comer, la verdad yo ya tenía mucha hambre, nos dieron pasta, nuggets de pollo, papas, de postre hubo fruta y creo que el agua era de naranja.
Después regresamos al salón en el que compartimos los compromisos y firmamos para demostrar que estábamos de acuerdo con lo escrito ahí. Luego cada quién fue con su familia y platicamos sobre lo que habíamos aprendido durante la semana; compartimos lo que nos gustó y lo que se nos hizo difícil; lo que reflexionamos y algunas otras cosas sobre la convivencia en el rancho y durante las clases, en general, casi todos nuestros comentarios fueron buenos, ya que puedo decir que todos estamos muy cómodos durante nuestra estancia, tanto en el rancho como en la escuela.

Después nos volvieron a juntar a todos y nos dijeron qué actividades haríamos durante la semana de servicio social, a algunos de mis compañeros no les tocó estar en donde querían, pero mí me tocó estar en mi primera opción, agencia de paz.

Después comenzamos a planear lo que haremos durante la siguiente semana, el conocimiento que les transmitiremos a los niños con los que estaremos, las actividades y juegos que haremos, cómo nos presentaremos, etc.

Al final del día, tuvimos un poco de tiempo libre, que en realidad no disfruté tanto porque tenía muchísimo frío, pero afortunadamente llegó la hora de regresar al rancho, llegamos, cenamos sincronizadas y una compañera de Zacatecas nos dio dulces, todos estaban realmente deliciosos, no podía parar de comer, de verdad me encantaron. Antes de acostarnos platiqué con algunas de mis compañeras y después jugué con otro grupo de compañeros, esta vez tuvimos la oportunidad de dormirnos tarde, ya que los domingos el desayuno se sirve más tarde y las actividades no son muy pesadas, nos divertimos mucho y después nos fuimos a dormir, no sin antes recordar una frase que vimos durante el día “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.” Eduardo Galeano

Karen Morales Bonilla (Distrito Federal)

DÍA 5 (13 de julio)


Hoy, me levanté, me bañé e hice la rutina de todos los días, nos fuimos a la escuela en San Miguel de Allende donde estamos trabajando, llegamos como a las nueve y media. Nos pusimos a bailar la canción extraña de todos los días que, aunque es extraña, me gusta.

Hicimos un ejercicio a escala de la economía mundial y a mi por azares del destino me tocó ser Guatemala junto con Nancy y Brandon, creo que éramos el país mas pobre, empezamos con una deuda de mil dólares y además sin muchos recursos para poder vender al banco mundial o para negociar con otros países, sólo teníamos hojas azules que representaban la producción de maíz, un lápiz que representaba una cierta parte de la industria del país y 100 dólares, entonces teníamos que hacer casi milagros con eso porque los otros países tenían muchísimas cosas más como su propia  industria petrolera o tijeras, papel blanco, moldes para carros, televisiones, suéteres, etcétera. Todos los demás eran riquísimos en recursos, sobre todo Estados Unidos y China, además de que éstos dos países eran muy favorecidos por el banco mundial y podían vender casi todo lo que producían. Éste “juego” por así decirlo me dejó una gran enseñanza de cómo es la vida real, de cómo todos los países sólo buscan ganar  y salir beneficiados dentro de la competencia económica mundial  en lugar de buscar el bien de todos, el beneficio mutuo y la satisfacción de los intereses de todos. Si persiguiéramos el bien común, no habría tanta pobreza en el mundo y la riqueza estaría muy bien distribuida entre toda la población mundial.

Cabe señalar que el día de hoy, me gustó la comida, hubo mole con arroz y ensalada, y de postre arroz con leche. Después de la convivencia y la comida, regresamos a las actividades, la que fue más significativa para mí y algunos de mis compañeros fue la de aplicar los principios con los que trabajamos la primera semana y uno de ellos es la empatía universal. La actividad consistió en contarnos historias que hubiéramos vivido de una manera cercana y que de alguna forma representaran los problemas sociales que existen aquí en México como el bullying,  la inseguridad, la drogadicción, entre muchos otros. Fue una actividad que nos permitió crear lazos más fuertes de confianza, y sentir lo que los demás compañeros sentían es decir empatizar, fue una actividad muy emotiva donde más de una lágrima salió a flote y en lo personal fueron muchísimas más de una.

Después de la sesión de llanto vino la sesión reflexiva con nuestra “familia” postiza del curso pero ahora se formaron nuevas familias y me tocó estar con Alfonso y Chiara como facilitadores y con Carlos, Roxana y Nancy de compañeros, fue un momento muy sentimental porque aparte de reflexionar sobre la empatía sacamos muchos sentimientos ahí y parte de nuestra personalidad, fue un muy buen ejercicio, además de que Alfonso y Chiara se mostraron muy comprensivos y nos apoyaron a todos en todo momento, son muy buenas personas y me cayeron súper bien, el pobre de Poncho nos estuvo dando un “masaje” como de media hora a Rox y a mi para intentar que dejaramos de llorar.
Cuando llegamos al rancho, yo seguía llorando y aun me puse un poco más triste porque extrañaba a mi familia y amigos, pero todos se mostraron muy comprensivos e incluso se acercaron a ayudarme y tratar de entenderme, todos son muy amables aquí, me está gustando bastante el curso. Después de un día de llanto, pude dormir en paz. 

Blanca Estela Calzada Rodríguez (Zacatecas)

DÍA 4 (12 de julio)


Hoy fue un día de grandes enseñanzas. La verdad es que me desperté con una gran emoción porque con el poco tiempo que llevamos en el rancho, ya he hecho muy buenos amigos y me he divertido muchísimo. Pero sobre todo me encuentro aprendiendo a través de la práctica, las características de un verdadero agente de paz. Dichas características son las que principalmente deseo adquirir, en gran medida debido a la situación actual del lugar donde vivo: Monterrey y en general el estado de Nuevo León. Pero también porque creo en la paz y quiero trabajar para construirla y motivar a otros a lo mismo

El tema que vimos en las clases del día de hoy, que provocó un gran impacto en mí, fue aprender la gran cualidad de pedir disculpas. Me llevó a realizar un ejercicio de introspección y darme cuenta de lo egoísta que a veces suelo ser y que solamente utilizando la empatía podre disculparme con aquellas personas que son o han sido muy importantes en mi vida y que por no permitirme abrirme para con los demás y disculparme, he perdido su valiosa amistad o generado algún conflicto. Sin embargo, sé que he venido aprendiendo de mis errores y que después de esto me será más fácil acercarme a esas personas y pedir disculpas. Iniciar por tener paz con uno mismo y con los que nos rodean es la única forma de lograr alcanzar la paz en toda una sociedad.

Otra parte que me gusta mucho de esta experiencia llamada Integrando a México 2012, es que nos brindan la oportunidad de a través de la escritura permitirnos a nosotros mismos plasmar nuestras reflexiones día con día. Además, al regresar de las clases que tomamos en las instalaciones de una escuela secundaria de San Miguel, solemos meternos a nadar a la piscina del rancho en el que nos alojamos, jugamos manotazo, viuda, bailamos y a pesar de que nos desvelamos un poco, al otro día siempre sacamos energía de alguna parte y seguimos disfrutando de este valioso curso para nuestras vidas. Todos me caen muy bien y los considero muy capaces a todos por lo que nunca quisiera perder su amistad.

Claudia Angélica Cruz Maldonado (Monterrey)

Wednesday, July 11, 2012

DÍA 2 (10 de julio)

 Nos levantamos temprano, me costó trabajo levantarme ya que estaba muy cansado. Nos bañamos con agua caliente, bastante rico. Nos vestimos y fuimos a desayunar, nos encontramos a todos de la misma forma, con sueño. Desayunamos Froot Loops con leche, hablamos por algún tiempo y nos fuimos a lavar los dientes. Pronto ya estábamos en el autobús y aún no perdíamos el sueño, el día anterior nos había agotado. Hablamos en el autobús y llegamos finalmente a la escuela. Jugamos “ninjas”, nos llenamos de energía nuevamente, y después Pato nos separó en grupos para irnos a diferentes salones para los talleres que tomaríamos esta semana. Creo que cambiará cada día, esta vez me tocó con Paul, Becca y Grecia y nos tocó el taller de paz, hablamos de la empatía y aprendí a diferenciarla de la simpatía. Hablamos también de la escucha. No soy muy bueno escuchando, ahora lo sé. Hicimos ejercicios de escucha y apliqué las técnicas que nos recomendaron. Escuchar parece bastante fácil, pero no lo es. El hecho de no escuchar   correctamente, activamente, es causa de violencia. Pude obtener una nueva fórmula en la que la escucha activa=empatía=paz=unión=cambio verdadero=éxito.

 Nos dieron un break y platicamos entre todos sobre cómo estábamos, los días parecen bastante largos, como si duraran más por lo que platicar con lo demás se hace muy fácil porque a pesar de que solo a pasado prácticamente un día, parece como si ya los conociera desde hace mucho y ya se puede sentir un aire de confianza.
 Estaba algo hambriento, me arrepentí de no haber comido más cereal. Ituluvi y Betty se acercaron con dos bolsas de papas y nos las dieron, no duraron mucho. Subimos nuevamente a los salones y seguimos con los talleres, hicimos más ejercicios de escucha y me di cuenta de lo placentero que es que te escuchen activamente y lo mal que se siente que la gente te escuche pobremente. Se terminó esa fase de la clase y nos dijeron que era hora de comer, comimos fideos y calabacín con queso y de postre un delicioso pan de chocolate. Nos sentamos todos juntos en una mesa y platicamos de un problema que yo tenía, me apoyaron. Platicamos de otras cosas y nos pusimos todos de simples y comenzamos a reírnos de cualquier cosa al grado de empezar a sudar. Terminamos de comer y subimos a los salones, hablamos de los problemas que tiene México, pensamos en el gobierno.
Me di cuenta que el cambio realmente estaba en mis manos. Me di cuenta del poder que tenía en mis manos. Terminamos con nuestras familias para reflexionar sobre el día. Nos hablaron de la UWC con tanta emoción y ahora creo tener un nuevo objetivo en mi vida, la UWC. Nos pidieron que escribiéramos sobre nuestro día, fue bueno, realmente bueno y productivo. Llegamos al rancho y nos metimos a la alberca a jugar caballazos, muy divertido. Me recosté sobre mi cama y pensé en esto que escribo, no sé que venga los siguientes días pero por como va, esto va a ser increíble…
Alfonso Gómez Urquiza García (Querétaro)

Tuesday, July 10, 2012

DÍA 1 (9 de julio)


Llegamos al rancho el domingo por la tarde, yo venía en coche así que llegue a las 4, hora a la que nos habían citado. Había otros participantes con sus papas a los cuales no conocía, todos estábamos esperando a que alguien nos dijera que hacer.
Después de unas dos horas llegaron Patricio (quien se encargó de hablar con los papás y explicarles todo lo que quisieran saber), Betty, Italuvi y Rosario, que comenzaron a organizar actividades con los que ya estábamos ahí.
Después de un par de horas, justo cuando estábamos entrando en confianza y creíamos que ya sabíamos todos los nombres, ¡bam! Llegaron los del camión. Ahora había como 30 caras nuevas y mucho por aprender de cada una. Después de colocar sus cosas en las camas que cada quién corrió para “apañar”, fuimos al auditorio y tuvimos una eterna sesión de “bate bate” en la que logramos aprendernos (casi) todos los nombres y conocer un poco mas a cada uno de esas nuevas personas con las que al parecer pasaremos un mes bastante importante de nuestras vidas. Como a las 12:30 terminó le primer día de Integrando a México, todos estábamos contentos.
El segundo día empezó a las 6:20 (aunque se supone que los días empiezan a las 7:15) de la mañana, con unas inquietas niñas que no estaban seguras si les daría tiempo de bañarse todas, ya que sólo hay dos regaderas en un cuarto para 16 personas. A lo largo del día descubrimos que esto no habría sido necesario, ya que hay más regaderas fuera de los cuartos que también podemos usar.
Este día, llegamos todos a desayunar con un “buenos días”, como si ya nos conociéramos de mucho tiempo aunque solo lleváramos unas cuantas horas. Después del desayuno, un camión (en el que los escasos siete hombres participantes decidieron irse parados por “caballerosidad” de la cual, estoy segura, se van a cansar en unas semanas) nos llevó a la escuela; ahí hicimos nuevas dinámicas de nombres para conocer al resto de los facilitadores y terminar de aprendernos nuestros propios nombres.
Hicimos otras actividades como “di que sí”, en la cual, entre otras cosas, jugamos congelados como cuando éramos chiquitos y bajamos a Carla (una compañera del curso) por unas altas escaleras, pasándonosla entre todos. También hicimos historias con un compañero, la actividad consistía en decir lo primero que le viniera a la mente. En la mía con Fernanda, ella iba volando en una mosca gigante de ojos rojos, para cumplir la misión que le dejaba el Mago (ya que ella era la única humana sobreviviente por junto con Doña Juana) en la tenía que encontrar el antídoto para que la colonia de moscas gigantes bebiera, y regresaran a su forma original con seres humanos.
Pero no todo el día fueron juegos, también recibimos pláticas sobre los distintos talleres que podremos tomar en la segunda semana y nos pidieron que hiciéramos una lista de prioridades. También conocimos a nuestras “familias”, cada una de las cuales ideó un nombre y una porra, todas muy divertidas. Mi familia somos los Tacos de Ombligo, nombre que se nos ocurrió al acordarnos que México en Náhuatl significa “el ombligo de la luna” (de donde tomamos la palabra ombligo) y concluir que a todos nos gusta comer, y qué comida más mexicana que los tacos, que además hay tacos de literalmente TODO, así que ¿por qué no un taco de ombligo?
Finalmente estuvimos en una plática muy interesante sobre el pensamiento sistémico y la empatía universal, que nos llevó a reflexionar a todos a pesar de que hacía mucho calor en el auditorio, y todos estábamos cansados.
Al regresar al rancho, después de cenar, jugamos todos juntos sardinas enlatadas (algo así como las escondidillas, pero en vez de una persona buscar a todos, todos buscan a una persona y se van escondiendo con el/ella) y acabamos ocultos de seis asustadas personas en la parte de arriba del cuarto de las niñas; a Blanca, que se sentía mal ese día, le extrañaba que le dijéramos que no nos delatara, ya que comentaba que éramos muy ruidosos, y nos delataríamos nosotros mismos.
Ya en la noche algunos se fueron a dormir, y otros jugamos cartas. Todos ya somos buenos amigos a pesar de que llevamos un solo día juntos. ¡Imagínense en un mes!

Diana González Santillán (Distrito Federal)