El día 28 de julio nos despertamos sabiendo
que era el último sábado del curso, el último sábado en la escuela que nos
brinda la posibilidad de conexión a Internet, a nuestros hogares de cierta
forma.
Despertamos temprano como de
costumbre, bueno temprano en relación al ¡sol! Me dirigí a las regaderas y
me bañe. Al terminar de cambiarme fui a desayunar junto con otras compañeras.
El desayuno estaba servido, era huevo con frijoles. Pase a sentarme en la mesa
más grande donde la mayoría se encontraba. Al sentarme me di cuenta de algo, no
tenía bolillo ¿Qué era mi huevo sin un bolillo para acompañar? Tome uno de la
cocina y concluí la primera etapa de egoísmo colectivo. Pasamos a arreglar
los detalles y a recoger los materiales para poner atención en la
escuela. Subimos al camión en su nuevo punto de reunión, donde recordamos
la exposición de Raúl. La escuela se veía con ritmo a pesar de ser fin de
semana, los chicos de San Miguel se encontraban entrenando defensa personal.
Nos fuimos a otro patio disponible y platicamos de los proyectos que
quizá funcionarían en nuestra localidad. Llegaron los facilitadores y
jugamos "Pájaro en la rama" y "Ninja" masivo.
Después de algunos minutos nos
dijeron que todos debíamos entrar en el salón cercano para una reflexión acerca
del debate. Al ingresar nos dijeron que los debates anteriores fueron
buenos pero que nos faltaron ciertos puntos. Uno de ellos que me
imaginaba... ¡hablar más! Claro debía suponerlo, pues no fue mi punto culminante.
Nos dieron tips para hacer mejores debates y desarrollar la oratoria.
Luego nos proporcionaron la guía de
emprendedores para iniciar nuestros proyectos. Así que todos decididos pero sin
certeza sé que queríamos hacer nos reunimos en grupos con algún facilitador
para ver los primeros temas, entre ellos uno importante: Inspiración.
Fuimos a los salones y nos sentamos,
la primera reacción... voltearnos a ver. Nadie sabía bien que quería pero no
quedo ahí. En ese momento descubrimos cuáles eran nuestras habilidades, lo
común fue Memoria a corto plazo.
Cecilia nuestra facilitadora, nos
ayudo a recordar alguna situación que quisiéramos recordar y nuestras
habilidades. Pero cuando ya nos concentrábamos nos avisaron que debíamos bajar
al patio para ver si teníamos proyectos que se relacionaran y fuese mas fácil
trabajar.
Bajamos al patio y nos reunimos en un
salón, algunos compañeros comenzaron a decir las ideas de sus proyectos e
invitar a que nos uniéramos a ellos.
No concretamos con alguien o algo así
que nos dieron un tiempo para conocer todas las ideas y ver si podíamos hacer
equipo. Busqué y busqué y busqué algún proyecto pero ninguno iba a un tema
que yo creía que quería, pues ni siquiera yo sabia que iba a hacer, pero algo
seguro, no iba a poder colaborar con algo que no me emocionaba en lo más
mínimo.
Decidí esperarme sin comprometerme
con algo, me dieron muchos nervios, lo recuerdo. Pasaron 15 minutos que me
parecían una eternidad y luego dijeron los nuevos grupos. Ya sin pensarlo
y sin angustiarme me dirigí al nuevo salón. Gabriela González (hermana de uno
de los ponentes que nos acompañarían el domingo) nos acompañó al decidir la
visión y misión, como mi tema era tan amplio fue muy fácil escribirlas.
Fuimos a comer arroz con tortita de
pollo con Doña Conchita, la comida fue de comentar que se tenía en mente y
aclarar tus dudas con otros equipos.
Al regresar al salón empezamos a
escribir objetivos que queríamos lograr aunque no fueran concretos pero que los
tuviéramos claros. En pensar bien lo que queríamos se nos fue la tarde
rápidamente.
Ya en la tarde pasamos al patio de la
entrada donde hicimos un círculo y nos dividimos en equipos de 4 personas.
Creíamos que seria correr o algo así, pero nos dijeron que veríamos una
película llamada "La Era de la Estupidez". Subimos al salón que nos
correspondía y conectamos la computadora para ver la película. Acabamos de
verla y pusieron unas preguntas en el pizarrón para razonarlas.
Salimos rápidamente y fuimos a
reunirnos con nuestra familia, platicamos de lo sucedido en el día y qué
podíamos mejorar.
Esperamos al camión para regresar al
rancho. Al llegar fuimos a dejar nuestras cosas en las habitaciones.
Al regresar a la cocina estaba la
cena: Tacos dorados. Pasamos para recibirlos e ir a la mesa más grande para
comer con todos. Al comer platicamos de confusión y propuestas. Me
sentía en la nube de un país lejano, de otro planeta, pues mi proyecto no tenía
un inicio ni una meta. En medio de la desesperación y pasando por un pasillo
encontré a Italuvi quien me definió la identidad nacional y explicó lo amplio
que era el concepto.
Ya con más calma, pensé lo que quería
hacer y por qué era importante, pensando lo mejor del día: Si no tienes fe en
lo que vas a hacer, pues ya ni intentarlo.
Fui a mi habitación, me tranquilicé y
acabo el día... durmiendo.
Verónica Estudillo
Velasco (Distrito Federal)