Jueves, lindo jueves, comenzamos
el día desde temprano como siempre y pues me sentía muy cansada porque ayer
consumí mucha azúcar, me levanté tan tarde que los rayos del sol pudieron
despertarme.
Las actividades de servicio comunitario resultaron un
poco más satisfactorias el día de hoy, todos los niños son un amor y trabajar
con los que están en mi grupo es muy complicado, pero me agrada bastante. Una
niña nueva llegó hoy y estaba un poco distraída con los temas que tocamos el
día de hoy pero sé que no será así con los días que nos faltan.
Mi taller de problema social terminó hoy, aprendí
muchísimas cosas acerca del tráfico de drogas y lo que está detrás de ellas,
vimos algunas alternativas que tienen en otros países y vimos cuáles creíamos
que eran las más adecuadas para aplicar en México.
La actividad vespertina de hoy definitivamente marcó mi
vida, pusieron nueve cartulinas en el piso con diferentes etiquetas:
Discapacitados, drogadictos, no heterosexuales, policías, religiosos,
desempleados, limosneros, padres y madres adolescentes y limosneros. Tomamos un
tiempo para leer los encabezados y después nos daban unos minutos para escribir
en ellas lo primero que se nos viniera a la mente, no podíamos escribir en las
cartulinas con las que nos sintiéramos identificados de alguna manera. Cuando
todos terminamos de escribir en diferentes cartulinas, las tomaron y las
pegaron en la pared, nos dieron un tiempo para leer todo lo que los demás
habían escrito y para enfocarnos más en las cartulinas que no habíamos escrito.
Fue muy impactante para mi ver lo que otros pensaban de nosotros o de otras
personas y en lo personal me sentí identificada con muchas de las etiquetas y
con esta actividad pudieron tocar mis sentimientos, sentí mucha impotencia,
tristeza y enojo, pero también sentía alegría por dos palabras en específico:
ÚNICOS y TALENTOSOS.
Siendo sincera me solté a llorar, todos estos prejuicios
llegaron a mi de una manera muy directa, pero mis compañeros se acercaron a mi
y me brindaron muchos muchísimos hombros para llorar y sobre todo mucha
tranquilidad. Rosario, es un amor, se acercó a mi y me dijo que no tenía que
asistir a la plática de familia si no quería, me llevó a platicar y me sentí
mucho mejor, reflexioné acerca de estas etiquetas y estos prejuicios y
reflexioné acerca de muchas otras personas y de que todas podemos sentirnos
ofendidas por ser llamadas de cierta manera. El punto es no generalizar y
tratar de conocer a todos por lo que hacen y no por cómo se visten o sus
preferencias o lo que han decidido o no hacer con su vida, no todo lo que nos
conforma es malo.
Me gusta mucho estar aquí y definitivamente ha reforzado
muchos de mis sentimientos para poder cambiar el pensamiento de otras personas.
Pero bueno ya son las doce y las luces comienzan a apagarse, es hora de dormir.
Erin Alexia
Medina (Distrito Federal)
No comments:
Post a Comment