Thursday, August 2, 2012

DÍA 10 (18 de julio)


Los días pasan lentos. Los recuerdos iniciales se van perdiendo, difuminando poco a poco en la noche insondable de los tiempos. Pareciera ayer como si hubiera sido el cumpleaños de Nekane, pero no: fue hoy. Los acontecimientos de la noche previa son los que me hacen creer esto último. Por asalto y de improviso, entramos con una puntualidad enfermiza a las 00:00 horas al cuarto de las niñas, y más específicamente, a la cama de Nekane, para felicitarla por su cumpleaños. La sorpresa tuvo sentimientos encontrados. Por un lado la festejada, sonriente como siempre, por otro los festejadores, también sonrientes, pero por otro lado las niñas que no estaban festejando nada, no sabían que algo se estaba festejando y no querían festejar nada. Al final todos contentos.

En la mañana, después de las labores matutinas, luego de un desayuno y al abordar el camión, nos fuimos distribuyendo en el vaivén diario al que nos habíamos ya acostumbrado durante mucho tiempo. Yo, como semanalmente me había dispuesto, bajé con mi equipo en la biblioteca y nos dispusimos a trabajar con los niños y las niñas. La química entre los niños y yo, y especialmente entre dos niñas (Carla y Eliza) es más estrecha. Hay un amor inexplicable, y en cierto sentido perturbador, entre los pequeños y nosotros, los y las participantes de IaM. Algo tendrá que ver con nuestras aptitudes artísticas: Fernanda baila muy bien, Diana dibuja mucho, Nancy sabe relacionarse con los niños, yo les hago malabares y Blanca grita mucho. El taller transcurrió bien dentro de lo posible, y a pesar de que aplazamos algunas actividades, la principal, que era la del memorama de derechos de los niños, los entusiasmó al punto de que otros talleres fueron para cerrarnos las puertas y que no se oyeran nuestros gritos. Y pasó.

Drogas. La tarde fue para las drogas. Llegados a la escuela, de los distintos programas de servicio comunitario, en mi caso de la biblioteca (y en el caso de otros tantos desafortunados, de las aulas de clase de la escuela misma), nos dispusimos a aprender sobre problemas sociales. En este punto entran las drogas. A pesar de ser media semana y de sólo haber tenido dos días previos de taller, era la última clase, y nos abocamos como nunca al tema. Cecy, la facilitadora que el destino siempre me encaja (en el mejor de los sentidos), nos ilustró a mi grupo y a mí sobre un panorama contundente del narcotráfico en México. Fue algo abrumador la cantidad de información que recibimos, pero nada que no fuera digerible. Entramos entusiasmado, en clase estuvimos bastante abrumados, algunos dormidos, y salimos ensimismados. Las drogas son tema delicado y riguroso y por más ahondamiento que se les pueda dar, tocar las raíces sigue siendo asunto nada fácil. Pero también pasó. Luego la reflexión de familias, carente de uno de nuestros miembros maternos por cuestión de enfermedad, regresamos al rancho en una situación sonora típica de los 90’s.

Y llegamos al rancho y fue el cumpleaños de Nekane. Y aquí ahondaría más sobre la dinámica que tomó la cosa, pero no vale la pena, ya que fue un cumpleaños como ha habido tantos y como tantos más habrá, pero uno como sólo puede haber en Integrando a México. ¿Se imaginan cómo se da un cumpleaños con empatía y valores de agencia de paz? Yo tampoco, y sin embargo, se dio.

Inti Tonatiuh González Delgado (Distrito Federal)

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