Hoy despertamos temprano como de costumbre, pero
no estaba lloviendo, algo raro durante estos días, ya que ha estado muy nublado;
después de bañarnos, fuimos a desayunar Corn Flakes con leche, plátano y si
queríamos, también le podíamos poner azúcar, igual había leche con café, café y
jugo de naranja, al igual que pan dulce, la verdad me gustó mucho el desayuno,
sencillo, pero rico.
A las 9, nos subimos al camión, estuvimos
platicando durante el camino y al llegar a la escuela nos metieron a un salón
porque ya había comenzado a llover, pero ese no fue motivo para romper la
rutina, nos estiramos, bailamos e hicimos un poco más de ejercicio para brazos
y piernas. Luego nos dividimos por familias y jugamos “ninjas”, los dos últimos
participantes que quedaban de cada una, pasarían a “la final” y jugarían entre
ellos, mientras los demás les echábamos porras y apoyábamos a nuestros
representantes. Mi familia quedó en segundo lugar, lo cual fue muy
satisfactorio y nos divertimos demasiado durante la actividad.
Posteriormente cada quien tenía que ir a su
grupo para el último día del taller de agentes de paz, en el cual nuestros
facilitadores nos pidieron escribir cómo sería México en los próximos 20 años,
viéndolo desde el lado negativo y luego del positivo, lo que me hizo darme
cuenta de que ambas situaciones están dentro de nuestra realidad, pueden pasar,
todo depende de nosotros, tanto de lo que hagamos, como de lo que no.
Más tarde, escribimos en una cartulina los
compromisos que cumpliremos cuando termine el curso y regresemos a nuestras
casas, para después compartirlos con nuestros demás compañeros y entre todos
obtener una lista con aquellas acciones que intentaremos realizar y con ello,
hacer un cambio en nuestra sociedad y en nosotros mismos. Enseguida, fuimos a
comer, la verdad yo ya tenía mucha hambre, nos dieron pasta, nuggets de pollo,
papas, de postre hubo fruta y creo que el agua era de naranja.
Después regresamos al salón en el que
compartimos los compromisos y firmamos para demostrar que estábamos de acuerdo
con lo escrito ahí. Luego cada quién fue con su familia y platicamos sobre lo
que habíamos aprendido durante la semana; compartimos lo que nos gustó y lo que
se nos hizo difícil; lo que reflexionamos y algunas otras cosas sobre la
convivencia en el rancho y durante las clases, en general, casi todos nuestros comentarios
fueron buenos, ya que puedo decir que todos estamos muy cómodos durante nuestra
estancia, tanto en el rancho como en la escuela.
Después nos volvieron a juntar a todos y nos
dijeron qué actividades haríamos durante la semana de servicio social, a
algunos de mis compañeros no les tocó estar en donde querían, pero mí me tocó
estar en mi primera opción, agencia de paz.
Después comenzamos a planear lo que haremos
durante la siguiente semana, el conocimiento que les transmitiremos a los niños
con los que estaremos, las actividades y juegos que haremos, cómo nos
presentaremos, etc.
Al final del día, tuvimos un poco de tiempo
libre, que en realidad no disfruté tanto porque tenía muchísimo frío, pero
afortunadamente llegó la hora de regresar al rancho, llegamos, cenamos
sincronizadas y una compañera de Zacatecas nos dio dulces, todos estaban
realmente deliciosos, no podía parar de comer, de verdad me encantaron. Antes
de acostarnos platiqué con algunas de mis compañeras y después jugué con otro
grupo de compañeros, esta vez tuvimos la oportunidad de dormirnos tarde, ya que
los domingos el desayuno se sirve más tarde y las actividades no son muy
pesadas, nos divertimos mucho y después nos fuimos a dormir, no sin antes
recordar una frase que vimos durante el día “La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos
más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”
Eduardo Galeano
Karen Morales Bonilla (Distrito Federal)
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