Hoy, me levanté, me bañé e hice la rutina
de todos los días, nos fuimos a la escuela en San Miguel de Allende donde
estamos trabajando, llegamos como a las nueve y media. Nos pusimos a bailar la
canción extraña de todos los días que, aunque es extraña, me gusta.
Hicimos un ejercicio a escala de la
economía mundial y a mi por azares del destino me tocó ser Guatemala junto con
Nancy y Brandon, creo que éramos el país mas pobre, empezamos con una deuda de
mil dólares y además sin muchos recursos para poder vender al banco mundial o
para negociar con otros países, sólo teníamos hojas azules que representaban la
producción de maíz, un lápiz que representaba una cierta parte de la industria
del país y 100 dólares, entonces teníamos que hacer casi milagros con eso
porque los otros países tenían muchísimas cosas más como su propia industria petrolera o tijeras, papel
blanco, moldes para carros, televisiones, suéteres, etcétera. Todos los demás
eran riquísimos en recursos, sobre todo Estados Unidos y China, además de que
éstos dos países eran muy favorecidos por el banco mundial y podían vender casi
todo lo que producían. Éste “juego” por así decirlo me dejó una gran enseñanza
de cómo es la vida real, de cómo todos los países sólo buscan ganar y salir beneficiados dentro de la
competencia económica mundial en
lugar de buscar el bien de todos, el beneficio mutuo y la satisfacción de los
intereses de todos. Si persiguiéramos el bien común, no habría tanta pobreza en
el mundo y la riqueza estaría muy bien distribuida entre toda la población
mundial.
Cabe señalar que el día de hoy, me gustó la
comida, hubo mole con arroz y ensalada, y de postre arroz con leche. Después de
la convivencia y la comida, regresamos a las actividades, la que fue más
significativa para mí y algunos de mis compañeros fue la de aplicar los
principios con los que trabajamos la primera semana y uno de ellos es la
empatía universal. La actividad consistió en contarnos historias que hubiéramos
vivido de una manera cercana y que de alguna forma representaran los problemas
sociales que existen aquí en México como el bullying, la inseguridad, la drogadicción, entre muchos otros. Fue una
actividad que nos permitió crear lazos más fuertes de confianza, y sentir lo
que los demás compañeros sentían es decir empatizar, fue una actividad muy
emotiva donde más de una lágrima salió a flote y en lo personal fueron
muchísimas más de una.
Después de la sesión de llanto vino la
sesión reflexiva con nuestra “familia” postiza del curso pero ahora se formaron
nuevas familias y me tocó estar con Alfonso y Chiara como facilitadores y con
Carlos, Roxana y Nancy de compañeros, fue un momento muy sentimental porque
aparte de reflexionar sobre la empatía sacamos muchos sentimientos ahí y parte
de nuestra personalidad, fue un muy buen ejercicio, además de que Alfonso y
Chiara se mostraron muy comprensivos y nos apoyaron a todos en todo momento,
son muy buenas personas y me cayeron súper bien, el pobre de Poncho nos estuvo
dando un “masaje” como de media hora a Rox y a mi para intentar que dejaramos
de llorar.
Cuando llegamos al rancho, yo seguía
llorando y aun me puse un poco más triste porque extrañaba a mi familia y
amigos, pero todos se mostraron muy comprensivos e incluso se acercaron a
ayudarme y tratar de entenderme, todos son muy amables aquí, me está gustando bastante el curso. Después de un día de llanto,
pude dormir en paz.
Blanca Estela Calzada Rodríguez (Zacatecas)
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